Tío Sam

Propaganda como recurso educativo

Propaganda, esa hermana gemela del Marketing cargada de connotaciones negativas, que llena nuestra cabeza de comunistas malos, nazis y payasos norteamericanos* que nos animan a matarnos unos a otros. Pues resulta que es una excelente herramienta educativa.

*El famoso tío Sam, fue creado a partir de un payaso.

Los seres humanos tenemos la mala costumbre de contaminar con cualidades negativas e ideologías, técnicas, metodologías o inventos que por sí mismos son totalmente neutros. Así algunos podrían pensar que la radio es un mal invento, ya que fué creada por Marconi, un orgulloso fascista o, metiéndonos en temas aún más escabrosos, que no merece la pena ni siquiera analizar las políticas sociales nazis debido a precisamente eso, son nazis.

La propaganda debido a cómo se ha utilizado y se utiliza para manipular a las personas y debido a quienes la han utilizado, ha caído en desgracia.

Propaganda ética

Si desnudamos a la propaganda y quitamos cómo y quien la ha utilizado y dejamos tan sólo sus efectos, la propaganda se queda en una herramienta que:

  • En su nivel de efecto más bajo nos hace recordar mensajes simples
  • Nos invita a interiorizar dichos mensajes convirtiéndolos en propios

Y estos dos simples puntos, damas y caballeros, tienen una importancia vital en el aprendizaje. Si somos capaces de retener una serie de conceptos simples y unirlos mediante nuestro raciocinio, lo que acabamos de hacer no es, ni más ni menos, que aprender algo. Además, el esfuerzo que hemos aplicado ha sido ínfimo.

Si en lugar de utilizar la propaganda para mentir y manipular, la utilizamos para exponer el conocimiento humano, conseguimos una propaganda ética

We can do it

¿Cómo?
Aplicando AIDA a la educación

Atención, Interés, Deseo y Acción son las palabras que componen el acrónimo AIDA, principio básico del Marketing, Propaganda y Diseño Gráfico en general. Haciendo pasar al receptor por estos mismos pasos y en el mismo orden conseguimos aumentar de un modo considerable su retentiva y su comprensión.

A pesar de que los pasos tienen un orden a seguir, esto no quiere decir que sean completamente independientes, de hecho resulta muy recomendable que los primeros elementos potencien o complementen los siguientes.

Atención

El primer paso es conseguir llamar la atención del receptor. Algo parecido al ¡Eh, tío! que increpamos a alguien que está lejos para que note nuestra presencia antes de conversar con él.

Los recursos que pueden utilizarse para atraer sólo están limitados por la imaginación, pudiendo utilizarse desde colores chillones, hasta tamaños de letra enormes, sin olvidar recursos en la redacción como el famoso "Sexo Gratis".

Algo con lo que hay que ser muy cuidadoso es con el hecho de que nuestra llamada de atención no degrade la información que deseamos ofrecer. Por ejemplo, un cartel de un rojo muy vivo llamaría fuertemente la atención, pero leer un texto de tamaño medio/largo sería insufrible.

Ahora tenemos muy poco tiempo, apenas 3 segundos, 15 si tenemos suerte. En ese corto espacio de tiempo necesitamos ganarnos a nuestro estudiante, explicarle en muy poco tiempo y de una forma muy clara lo que se va a encontrar.

Evidentemente conseguimos esto mediante un buen encabezado o una entradilla que ofrezca las ideas claves del tema a tratar y esté muy resaltado sobre el resto del contenido.

El contenido completo que queremos transmitir no se encuentra aquí, pero sí la esencia del mismo.

Un ejemplo evidente sería en el caso de que estuviésemos contando la historia de España, un titular llamativo con el texto "La historia de España".

¿Parece evidente? Eso es bueno, el contenido inesperado, metafórico o excesivamente técnico dificulta la comprensión.

Interés

Deseo

Nuestro objetivo es conseguir que el contenido que estamos ofreciendo sea leído. El receptor ya sabe de qué trata el asunto, ahora necesita algo más de concreción, pero si se lo damos todo del golpe se asustará y lo perderemos para siempre.

El mejor método para conseguir esto consiste en destacar fuertemente los distintos temas que se van a tratar.

Si continuamos con nuestro ejemplo anterior, deberíamos destacar las distintas etapas de la historia, para hacerlo podríamos utilizar imágenes que describiesen lo que ocurre, pequeños encabezados o párrafos explicativos destacados antes de (o junto a) cada descripción completa.

Es imprescindible que todo este contenido destacado se pueda leer en menos de 1 minuto, si lo conseguimos habremos cubierto varios objetivos:

  • 1.

    Incluso el más desmotivado de los estudiantes al hojear el documento habrá leído los conceptos fundamentales.

  • 2.

    El hecho de que estén tan destacados hará bastante probable que estos conceptos principales sean más fáciles de recordar.

  • 3.

    Cuando tenemos memorizados los hechos fundamentales resulta mucho más sencillo rellenar los huecos con nuestra memoria.

  • 4.

    Si lo hemos hecho lo suficientemente bien habremos conseguido provocar el deseo en nuestros estudiantes y hacer que pasen a la acción.

Acción

Finalmente hemos conseguido que nuestros estudiantes lleguen al final del camino, algunos se han quedado en la estacada, pero al menos algo aprendieron. Los que ahora quedan son los llamados héroes.

¿Pero está todo hecho ya? NO . Todavía nos quedan algunas cosas más que podemos hacer.

En primer lugar, antes de redactar el grueso de la infromación debemos examinarla y ver si en ella existen de nuevo subsecciones, y si resulta apropiado aplicarle los 3 pasos anteriores de nuevo. ¿Cuando no resulta apropiado? Cuando el exceso de elementos resaltados resultan en un engrendro del que no se puede extraer información.

En segundo lugar, y más importante, debemos redactar de un modo lo más sencillo posible.

¡Pero es que la física cuántica no es sencilla! Diréis algunos, y yo os daré la razón. Efectivamente no es simple, lo cual no quiere decir que no se puedan realizar muchas mejoras en la forma de explicarla de modo que sea más accesible.

Aunque este no es el artículo en el que me centraré en la redacción, si que puedo mencionar varios casos de explicaciones innecesariamente complejas: Textos sobre derecho redactados con unos tiempos verbales y un estilo demencial que hace difícil la comprensión de las leyes más simples. Textos técnicos en los que el autor quiere lucir su capacidad literaria y redacta todo de la forma más pedante posible. Textos en los que se explican correctamente un gran número de conceptos complejos nuevos para luego mencionarlos continuamente sin nada que nos haga comprenderlos mejor. Etc, etc.

Lo cierto es que este es, un tema más que jugoso del que hay mucho que decir. Pero si hay que seguir una sola recomendación esta sería: "Explícalo como si se lo estuvieses contando a tu abuela".